Los chulapos y chulapas celebran este fin de semana las fiestas más castizas de Madrid, después del Orgullo las de la Paloma y los Reyes Magos son las únicas fiestas de calle que tienen los pobres. El barrio de La Latina venera a La Paloma, la imagen de una Virgencita que tenía una Señá pudiente de Madriz que pese a no ser la patrona de los madrileños la llevan todos en el corazón... como ese GPS incorporado que llevan todas las señoras de pelo cardado y que sirven de orientación. Su manejo es muy sencillo. Sólo hay que activar un botón, el de la sonrisa y decirles amablemente: Disculpe señora la ¿calle Barquillo?... Y ellas sonríen como si se alegraran de la amabilidad perdida y te regalan tu ruta más rapida, pero sin indicarte el tiempo... Que ese esa es la gran mentira de Madrid... ¿Quieren conocerla? La gran mentira de Madrid es que las distancias nunca jamás son cortas aunque se empeñen en decirte una y otra vez que "todo está a un paso porque está todo muy recogidito". ¡Y un jamón! Para recogida mi Valencia que es como un pequeño estudio de 35 metros de esos tan monos que tiene Ikea idealizados y a los que te irías a vivir de cabeza de no ser porque ningún piso de 35 metros de ninguna capital española tiene planta redonda como una plaza...
Y de la plaza de la mentira y de lo imposible de Ikea a una plaza más de verdad. La plaza que asistió ayer en directo al desvirgamiento anal del pobre Cayetano Rivera. Al morenazo me lo ha desflorado un morlaco sin preservativo, ni crema, ni saliva ni taco ni besos ni na'. Y la verdad es que me queda la duda de saber si será o no la primera vez para diestro. Porque a los toreros se les llama diestros porque ¿quién no les embestiría a ... y siniestro? Voy perdiendo la afición con el tiempo, aunque un niño pijo con adosado en la Moraleja y asistenta-cocinera me está mirando las entradas para ver una corrida en Sanse, que es como los de la "moralea" llaman a San Sebastián de los Reyes... Pierdo la afición a los toros pero me siguen apasionando los toreros. Qué no daría yo por vestirme de torero y hacerme una sesión de fotos en una abitación con alfombra en el Ritz frente al espejo con la montera sobre el escritorio y fumándome un cigarro corriendo el visillo de la ventana en un contraluz portada por justicia....
Ayer Cayetano perdió la virginidad y mi nuevo amigo de la Moraleja estuvo a puntito. Yo sólo quería explicarle gráficamente qué le había pasado al diestro. Se lo prometo señor juez.
Hola Beckario:))
Me gusta encontrar blogs así. Así por el método empleado (de pura casualidad..., no, que no creo en eso. En la página ppal de lacocte y porque acabas de publicar) y así de claritos, de limpios, con esa foto, ummm...
No me gustan los toros. Bueno, sí: los toros sí. Tremendo bicho negro zaíno con dos afilados (ó menos) astas de marfil. Lo que no me gustan son los toreros. Bueno, tampoco es cierto. Que veo a ese Cayetano, a ese hermano suyo (no, no hablo de Paquirrín, me refiero al buenorro, claro)... y me entran unos sofocos... que debe ser pensar en la caló que debe dar el traje, digo yo, que para la menopausia me faltan años...
Lo que no me gusta, entonces, es ver a esos tíos buenos matando toros en un recinto cerrado pero al aire libre (sino, qué peste). Es que si digo que no me gusta "la fiesta nacional" me voy a liar otra vez. Ya sabes mi capacidad para divagar...
Lo dicho, que un placer.
No me alargo en lo de Madrid y sus cercanías. Que tienes razón. Y que un día fuí del Parque Berlín a Principe Pío pasando por Atocha, claro... Andando. Dando un paseito, que en Madrid está todo a un paso. A un metro. Claro que aunque fuese septiembre yo tenía 16 años...
Besos:))
Bienvenida Bruxana, pasen y vean